Tratamiento para la Epilepsia

Los síndromes epilépticos se dividen en dos grandes categorías: los síndromes generalizados y parciales (relacionados con la localización). En las epilepsias generalizadas, el tipo predominante de convulsiones comienza simultáneamente en ambos hemisferios cerebrales.

La epilepsia es uno de los problemas neurológicos más comunes en todo el mundo. Aproximadamente 2 millones de personas en los Estados Unidos tiene epilepsia, y 3% de las personas en la población general tendrán epilepsia en algún momento de sus vidas. En los últimos años, se han hecho importantes avances en el diagnóstico y el tratamiento de trastornos convulsivos. Sin embargo, nuestra comprensión de los mecanismos celulares y moleculares por los cuales la epilepsia se desarrolla, o de la epileptogénesis, es todavía incompleta.

Muchas formas de epilepsia generalizada tienen un fuerte componente genético; en la mayoría, la función neurológica es normal. En las epilepsias parciales, por el contrario, las convulsiones se originan en una o más focos localizados, aunque pueden extenderse e involucrar a todo el cerebro. La mayoría de las epilepsias parciales se cree que son el resultado de una o más agresiones del sistema nervioso central, pero en muchos casos la naturaleza de la agresión nunca se identifica.

RCT está utilizando péptidos específicos, factores de crecimiento y factores neurotróficos que transportan información codificada a un receptor específico en las neuronas. Esto crea una serie de reacciones intracelulares dentro de las neuronas. Las señales pasan a través del núcleo de la célula hasta que llegan al ADN. Estas señales estimulan al ADN. Cuando este proceso se ha completado el ARN lee la nueva información y crea una proteína funcional basada en las necesidades de esa neurona particular. Esto provoca el mejoramiento en la función de la neurona.

Los trastornos neurológicos pueden surgir de una abundancia excesiva o de una deficiencia de factores neurotróficos. Los factores neurotróficos específicos que RCT utiliza tienen la capacidad de regular las neuronas y apoyar la función normal del cerebro.

Cuando no hay suficientes factores neurotróficos produciéndose, el tratamiento va a estimular las neuronas para producir los niveles necesarios. Cuando hay demasiadas de estas moléculas, se inhibe la producción de estos factores neurotróficos.

• Leer investigaciones publicadas sobre la importancia de los Niveles de Factor Neurotrófico aquí.

• Leer investigaciones publicadas sobre una de las moléculas (IGF2) utilizados en el tratamiento de RCT.

* RCT no ha revelado el conjunto completo de moléculas utilizadas en cada tratamiento, con el fin de proteger el proceso hasta que se finalicen las patentes.

Los factores neurotróficos no son drogas; son moléculas que reconstituyen el sistema nervioso central y periférico. Estos contienen un péptido, factor de crecimiento o fracción de factor neurotrófico obtenido por cromatografía (proteínas extraídas por cromatografía con una pureza mayor al 99%). Los factores neurotróficos utilizados por RCT se derivan específicamente para Epilepsia.

Tales tratamientos basados en péptidos tienen efectos neurotróficos sobre neuronas del sistema nervioso central, estimulando el desarrollo, supervivencia y el crecimiento neurítico. Esto promueve la neuroplasticidad, la maduración neuronal y crea nuevos contactos eléctricos, conocidos como sinaptogénesis, que tienen efectos trascendentes. Generalmente, las mejoras obtenidas son permanentes y no hay ninguna regresión de los avances obtenidos.

Además, los factores de crecimiento fibroblásticos pueden tener un efecto estimulante sobre las neuronas glutamatérgicas o piramidales de la corteza cerebral y otras regiones del sistema nervioso central, la promoción de la supervivencia, el desarrollo y la actividad de estos tipos de neuronas. Específicamente en las regiones frontal, parietal y temporal de la corteza cerebral, ya que estas áreas son fundamentales para los procesos cognitivos (conciencia, reconocimiento, análisis, razonamiento, imaginación, etc.)

De igual manera se ha demostrado la eficacia en la mejora de la función en los Trastornos del Aprendizaje, como la Dislexia y Déficit de Atención, Trastornos del Espectro Autista, el Síndrome de Asperger, Síndrome de Down, parálisis cerebral, y Enfermedades Neurodegenerativas.